Como en el, a dos tiempos, acertado e innecesario subtítulo del film Vértigo (Vertigo, 1958) de Hitchcock, he venido de entre los muertos no para hacer justicia ni para hacer temblar los cimientos de la realidad, simplemente me aburría por allí abajo...
Exacto, "allí abajo" viene a ser el Infierno. Todo escritor sabe a lo que me refiero. No es aquel infierno de pacotilla con llamas blanquinegras que aparecía en la Enciclopedia Álvarez (inspirada imaginación la que veía allí el sufrimiento eterno y el dolor perpetuo...) sino aquel otro del guionista hastiado (sí, vean el ingenioso juego de palabras, está en cursiva) al que le retocan lo que tantas veces retocó y retocó en su cabeza y en su teclado, con la fuerza del pianista (sí sigamos con los juegos de palabras, es mi primer día) de un burdel. También es transferible al infierno del poeta o el novelista asomado a los límites afilados de la hoja en blanco o el Word reluciente, aunque poco o nada me fiaría de un poeta que escribe directamente a ordenador...
He vuelto del Infierno enfadado (¿de qué otro modo, si no?) con Billy Wilder. Yo ya morí hace sesenta y cinco años en una piscina, fotando como un nenúfar improvisado en casa de Willie Rivera, el fámoso luchador de wrestling mexicano. Siempre juré venganza pero nadie movio un dedo hasta que ayer leí en Las Horas Perdidas (¡no saben cómo han modernizado el averno!) que Darren Aronofsky estaba a punto de estrenar su película The Wrestler con Mickey Rourke:
Y aunque no vaya a vengar la memoria de mi buen amigo Willie Rivera sí que vengará quizás la idea que muchos tienen (o algunos tenemos) de la Lucha Libre. ¿Revalorizará Aronofsky la carrera de Hulk Hogan? ¿A cuántos les parece estrambótico y delicioso el argumento, director y actor protagonista de esta película? Sea como fuere, abalada por el León de Oro en Venecia, The Wrestler se presta a ser una de las más que probables nominada al Oscar en las cateogrías más importantes. Sólo esperamos que si es tan buena como ésta, no corra la misma suerte que en su día Toro salvaje (Raging Bull, 1980).
Me despido por hoy invitándoles a volver a menudo con la promesa de críticas cinematográficas, literarias... en fin, ya saben cómo va esto de los blogs, un día quieres desmenuzar los entresijos de Zodiac y otro día encuentras un vídeo "tope gracioso" en YouTube.
Mi nombre es Samuel Gardner, pueden llamarme Sam.

Me alegra inaugurar los comentarios de este recién nacido blog que parece prometer buenos ratos. Por su comentario en el mío, veo que es usted madrugador, me atrevo a preguntar ¿hábito o momento puntual por algo que le impide dormir? Perdón, pero es que en este universo de noctámbulos que es la escritura se presta más al comentario de madrugada (de la de antes de dormir) más que al de madrugón. Sea como sea, vayan por delante mis disculpas por entrar a bocajarro en algo tan personal. Mi mejor y más cordial bienvenida, y desde luego, le llamaré Sam.
"aValada"