Afortunadamente, las criticas de cine no suelen tener efecto alguno en los públicos
Stanley Kubrick
Eso, o algo parecido, dijo en una ocasión el director neoyorquino, cosa con la que estoy de acuerdo... en parte.
Recuerden como en los años 70 la crítica Pauline Kael era capaz de encumbrar o machacar una película según cómo se hubiera levantado aquella mañana. Ella fue la responsable de que, entre otros, Scorsese, alcanzara la gloria con su Malas calles (Mean streets, 1973) un éxito inesperado sin el cual quizás Martin no hubiera alcanzado, por méritos propios claro, su puesto en los altares del cine. Pero por muy bueno que seas, por muy genio que seas, no sirve de nada si la crítica te pasa la mano por la cara y la gente pasa indiferente ante el cine en el que se proyecta tu película. Que se lo pregunten a Friedkin o Bogdanovich...
Sin embargo, por muchas críticas negativas y rabietas de gafapasta de la mayoría de críticos, la masa no ha dejado de ir al cine más cercano a ver Piratas del Caribe 3 o Spiderman 3... Les importaba un pimiento la crítica siempre y cuando pasaran un buen/ mal rato. Sólo las buenas críticas han conseguido realzar películas que a poca gente le ha interesado, aunque luego tenemos el fenómeno de la “peli de culto”.
¿Qué pasó con The Rocky Horror Picture Show? La crítica la llegó a comparar con el cine de Ed Wood y ahora el genial (de (in)genio) grupo The Unconventionalists ha re-estrenado la película más representación en el TeatreNeu de Gràcia con la sala llena y haciendo pasar al público una de las mejores noches de sus vidas. Y han pasado ya 33 años del estreno de la película. ¿Tuvo influencia alguna la crítica negativa?
Y ahora permítanme hablarles de algo completamente diferente, como decían los Monty Phyton. ¿Por qué nadie hace caso de las películas?
No me refiero a que hagan caso de las críticas, de los premios conseguidos y de los certámenes en los que ha participado. Me refiero al mensaje de la película en sí.
Supongo que es lógico, sensato y correcto que un niño no tome conocimientos de películas como Kill Bill o El rey de la montaña. Vale, estamos de acuerdo. Pero yo hablo del espectador maduro que tras ver Crash sale del cine dándole vueltas a su conciencia, se tira una semana intentando ser mejor persona... y a las dos semanas se le olvida. ¿Por qué el cine no puede educar?
Tampoco pido un cine doctrinario a lo Eisenstein o Riefenstahl. Mi pregunta se fórmula del siguiente modo: ¿por qué un hombre que ve Te doy mis ojos se atreve luego a maltratar a su mujer? ¿cómo pueden seguir despreciando a las gordas los que han visto Hairspray? ¿por qué uno ve Wall-E y sigue echando la basura en cualquier parte como si el mundo entero fuera un vertedero?
Quizás es eso, quizás el mundo es un vertedero. Una jungla humana como sugiere el título de este blog. ¿Ya no hay películas que remuevan a la gente? ¿Cómo puede haber guerras en el mundo después de Hair?
El mundo no ha aprendido del cine, pero el cine siempre está aprendiendo del mundo. Es injusto. Ahora me acuerdo de Marlon Brando luchando contra todo un pueblo de ignorantes hijos de puta en pos de la justicia y la verdad para refugiar a un PRESUNTO delincuente encarnado por Robert Redford en La jauría humana (The Chase, 1966). ¿Cómo puede ver uno esta película y seguir creyendo en la democracia?

"No hagan caso a mi sombrero, no soy ése tal John Wayne"

