Publicidad:
La Coctelera

The Human Jungle

Salvajadas mecanografiadas

22 Noviembre 2008

Críticas y criticones


Afortunadamente, las criticas de cine no suelen tener efecto alguno en los públicos

Stanley Kubrick

Eso, o algo parecido, dijo en una ocasión el director neoyorquino, cosa con la que estoy de acuerdo... en parte.

Recuerden como en los años 70 la crítica Pauline Kael era capaz de encumbrar o machacar una película según cómo se hubiera levantado aquella mañana. Ella fue la responsable de que, entre otros, Scorsese, alcanzara la gloria con su Malas calles (Mean streets, 1973) un éxito inesperado sin el cual quizás Martin no hubiera alcanzado, por méritos propios claro, su puesto en los altares del cine. Pero por muy bueno que seas, por muy genio que seas, no sirve de nada si la crítica te pasa la mano por la cara y la gente pasa indiferente ante el cine en el que se proyecta tu película. Que se lo pregunten a Friedkin o Bogdanovich...

Sin embargo, por muchas críticas negativas y rabietas de gafapasta de la mayoría de críticos, la masa no ha dejado de ir al cine más cercano a ver Piratas del Caribe 3 o Spiderman 3... Les importaba un pimiento la crítica siempre y cuando pasaran un buen/ mal rato. Sólo las buenas críticas han conseguido realzar películas que a poca gente le ha interesado, aunque luego tenemos el fenómeno de la “peli de culto”.

¿Qué pasó con The Rocky Horror Picture Show? La crítica la llegó a comparar con el cine de Ed Wood y ahora el genial (de (in)genio) grupo The Unconventionalists ha re-estrenado la película más representación en el TeatreNeu de Gràcia con la sala llena y haciendo pasar al público una de las mejores noches de sus vidas. Y han pasado ya 33 años del estreno de la película. ¿Tuvo influencia alguna la crítica negativa?

Y ahora permítanme hablarles de algo completamente diferente, como decían los Monty Phyton. ¿Por qué nadie hace caso de las películas?

No me refiero a que hagan caso de las críticas, de los premios conseguidos y de los certámenes en los que ha participado. Me refiero al mensaje de la película en sí.

Supongo que es lógico, sensato y correcto que un niño no tome conocimientos de películas como Kill Bill o El rey de la montaña. Vale, estamos de acuerdo. Pero yo hablo del espectador maduro que tras ver Crash sale del cine dándole vueltas a su conciencia, se tira una semana intentando ser mejor persona... y a las dos semanas se le olvida. ¿Por qué el cine no puede educar?

Tampoco pido un cine doctrinario a lo Eisenstein o Riefenstahl. Mi pregunta se fórmula del siguiente modo: ¿por qué un hombre que ve Te doy mis ojos se atreve luego a maltratar a su mujer? ¿cómo pueden seguir despreciando a las gordas los que han visto Hairspray? ¿por qué uno ve Wall-E y sigue echando la basura en cualquier parte como si el mundo entero fuera un vertedero?

Quizás es eso, quizás el mundo es un vertedero. Una jungla humana como sugiere el título de este blog. ¿Ya no hay películas que remuevan a la gente? ¿Cómo puede haber guerras en el mundo después de Hair?

El mundo no ha aprendido del cine, pero el cine siempre está aprendiendo del mundo. Es injusto. Ahora me acuerdo de Marlon Brando luchando contra todo un pueblo de ignorantes hijos de puta en pos de la justicia y la verdad para refugiar a un PRESUNTO delincuente encarnado por Robert Redford en La jauría humana (The Chase, 1966). ¿Cómo puede ver uno esta película y seguir creyendo en la democracia?


"No hagan caso a mi sombrero, no soy ése tal John Wayne"

servido por sam-gardner 1 comentario compártelo

13 Noviembre 2008

http://es.youtube.com/watch?v=PpBPrcfjHj8

A eso me refería...

servido por sam-gardner 2 comentarios compártelo

13 Noviembre 2008

Lo tuyo es puro teatro

Lo de Almodóvar es purísimo teatro: la artificialidad dinámica al servicio del lenguaje cinematográfico. Parece el nombre de una asignatura de una escuela pija de cine. Pero tiene su sentido, creo...

¿Alguna vez han visto una imagen y han exclamado: "¡Qué bonita fotografía!"? Creo que no, que es algo que sólo ocurre en los manuales dogmáticos de McKee; pero ustedes me entienden: una secuencia, un plano, puede tener un valor estético que le proporciona un puesto seguro en nuestra memoria visual. Y no tienen que ser necesariamente paisajes en technicolor ni travellings extra-largos con música de The Crystals...

Veamos el cartel de Volver.

¿Y bien? Una mujer en primer plano con una flor en la cabeza. En el carrete de fotos de la Feria de Abril tengo dos o tres fotos iguales. Pero no se parecen. Sin embargo la imagen de Almodóvar... tiene algo: la saturación del color, el maquillaje de Penélope, el estampado de flores etc. Todos estos elementos, aparantemente vacuos, dan a la imagen una textura única: valor estético. Queda bien. Mola.

En mis inicios siempre creí que la dirección artística era importante en el cine. Poco tiempo después pensé que era secundario y ahora vuelvo a mis inicios. Cuando yo trabajaba en Hollywood, allá por los años 50, la ambientación de las películas era, en general, pobre. Sólo el cine negro o el de serie B (normalmente de ciencia-ficción) daban importancia a la ambientación para recrear la atmosféra, para hacer creíble unos decorados increíbles, para hacer cinematográfico, dinámico lo artificial y teatral. Más o menos como Almodóvar.

Si en The Lineup (The Lineup, 1958) Eli Wallach asesinara al hombre de la silla de ruedas de una forma más convencional, más aburrida por ende, la escena no habría tenido tanto impacto. Sin embargo Don Siegel ambienta la secuencia en un Ice Skating (una pista de patinaje sobre hielo) y la escena tiene mucho más interés, aunque sólo sea porque el decorado y todo lo que estéticamente nos ofrece es más interesante.

Quizás fue eso lo que llevó a Merian C. Cooper a obligar a King Kong a trepar por el Empire State Building. Puede ser un punto a favor para la "fotografía" para la información visual semi-subliminal acerca de los ladrones en Mercado de ladrones (Thieve's Highway, 1949) que la película suceda en un mercado, esos lugares fascinantes llenos de movimiento y vida. Sin duda un buen set donde desarrollar una escena emocionante o violenta. El ruido y la furia.
Ya dijo Coppola cuando rodaba El Padrino III (The Godfather, Part III, 1990) que en la escena en la que un personaje asesina a otro en su despacho, el asesino había sido cacheado por varios guardaespaldas así que necesitaba utilizar algo que hubiera en el despacho (¡un bolígrafo! dirá el joven guionista avispado, bueno, a ver, sí...) en vez de escoger el bolígrafo Coppola nos muestra a un asesino que mata con la patilla de las gafas de pasta que lleva el asesinado. Ese simple gesto mejora la escena, de nuevo, el valor estético...
Y Almodóvar sabe de ello. En su fantástica filmografía encontramos algunas películas irregulares que, a pesar de todos los fallos, siguen teniendo su encanto, cosa que consigue gracias a... exacto, al valor estético, a la elegancia en la puesta en escena, al buen gusto a la hora de componer un plano y de vestir la secuencia con el papel pintado adecuado y el carmín más vistoso. Un ejemplo de esto lo tienen en La ley del deseo, donde escenas de Eusebio Poncela escribiendo a máquina se convierten en (¿experimentales, absurdos, geniales?) planos únicos, con gusto, agradables para la vista y por tanto acaparadores de nuestra atención. Aunque sólo sea un tío escribiendo a máquina.
Otro ejemplo lo encontramos al principio de Tacones lejanos cuando Victoria Abril espera a su madre en el aeropuerto mientras va teniendo flashbacks... en cualquier película tendríamos a una tía sentada en el aeropuerto con la mirada perdida. Almodóvar nos presenta a una mujer perdida que cruza los planos de aquí allá buscando en las caras borrosas de los extras el rostro de su madre. Y si se sienta lo hace junto a un ventanal en el que vemos, en medio un pase de cebra que es perpendicular a una fila de sillas rojas donde Victoria Abril (enlutada de rojo) se sienta para que los flashbacks no se le escapen.
¡Qué teatral! ¡Qué falso! ¡Qué cinematográfico!
Rossellinni se revolvería en su tumba...

servido por sam-gardner 1 comentario compártelo

12 Noviembre 2008

De entre los muertos...

Como en el, a dos tiempos, acertado e innecesario subtítulo del film Vértigo (Vertigo, 1958) de Hitchcock, he venido de entre los muertos no para hacer justicia ni para hacer temblar los cimientos de la realidad, simplemente me aburría por allí abajo...

Exacto, "allí abajo" viene a ser el Infierno. Todo escritor sabe a lo que me refiero. No es aquel infierno de pacotilla con llamas blanquinegras que aparecía en la Enciclopedia Álvarez (inspirada imaginación la que veía allí el sufrimiento eterno y el dolor perpetuo...) sino aquel otro del guionista hastiado (sí, vean el ingenioso juego de palabras, está en cursiva) al que le retocan lo que tantas veces retocó y retocó en su cabeza y en su teclado, con la fuerza del pianista (sí sigamos con los juegos de palabras, es mi primer día) de un burdel. También es transferible al infierno del poeta o el novelista asomado a los límites afilados de la hoja en blanco o el Word reluciente, aunque poco o nada me fiaría de un poeta que escribe directamente a ordenador...

He vuelto del Infierno enfadado (¿de qué otro modo, si no?) con Billy Wilder. Yo ya morí hace sesenta y cinco años en una piscina, fotando como un nenúfar improvisado en casa de Willie Rivera, el fámoso luchador de wrestling mexicano. Siempre juré venganza pero nadie movio un dedo hasta que ayer leí en Las Horas Perdidas (¡no saben cómo han modernizado el averno!) que Darren Aronofsky estaba a punto de estrenar su película The Wrestler con Mickey Rourke:

("Burro grande, ande o no ande" McNamara dixit en Laberinto de pasiones)

Y aunque no vaya a vengar la memoria de mi buen amigo Willie Rivera sí que vengará quizás la idea que muchos tienen (o algunos tenemos) de la Lucha Libre. ¿Revalorizará Aronofsky la carrera de Hulk Hogan? ¿A cuántos les parece estrambótico y delicioso el argumento, director y actor protagonista de esta película? Sea como fuere, abalada por el León de Oro en Venecia, The Wrestler se presta a ser una de las más que probables nominada al Oscar en las cateogrías más importantes. Sólo esperamos que si es tan buena como ésta, no corra la misma suerte que en su día Toro salvaje (Raging Bull, 1980).

Me despido por hoy invitándoles a volver a menudo con la promesa de críticas cinematográficas, literarias... en fin, ya saben cómo va esto de los blogs, un día quieres desmenuzar los entresijos de Zodiac y otro día encuentras un vídeo "tope gracioso" en YouTube.

Mi nombre es Samuel Gardner, pueden llamarme Sam.

servido por sam-gardner 2 comentarios compártelo


Sobre mí

Mi nombre es Samuel "Sam" Gardner y morí hace ya sesenta y cinco años; con mi ahogamiento inauguré la piscina de un famoso luchador de wrestling mexicano en Sunset Boulevard. Un tal Wilder copio mi muerte para hacer una película... me propongo copiar películas para volver a la vida.

Fotos

sam-gardner todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera